narco polo
Anoche soñé que la policía me alcanzaba tras una persecución por la autopista. Me bajaba del coche, me movía despacio, separaba las piernas, las manos sobre el capó, me preguntaban el nombre, me cacheaban, me registraban, me vaciaban los bolsillos, entraban en el auto, abrían la guantera, sacaban mi documentación, la cotejaban con desconfianza, pasaban al maletero, a las puertas, a la tapicería, a las ruedas, a los tapacubos, destripaban los peluches, lo ponían todo perdido, me golpeaban, me amenazaban, me llevaban preso, me mandaban callar. Y a todo esto no pude contener por más la risa, se me escapó, se me escapó a borbotones, se me escapó una tormenta, un ciclón, un océano de risa y risa y más risa. Y les di tres razones: yo jamás tuve un coche. No escondería la droga en un peluche. Me imaginaba el instante en que por fin comprenderían que nada más que un sueño les llevó de cabeza, tanto trabajo y tantos días.

2 Comments:
A veces los sueños son ilógicos y están ahí para hacernos dudar o simplemente para ignorarlos.
Y tienes razón... el peluche no es buen sitio...
ya veo que los sueños son tu tema, está bien que alguien se ocupe de ellos, en general está bien que alguien se ocupe de algo.
yo apenas los recuerdo, pero casi da igual, la vigilia me parece igual de ilógica, dudable y si me apuras, hasta ignorable...
(tan así que igual la próxima vez hasta soy yo el que se esconda en el peluche)
Publicar un comentario
<< Home