novela de género
Nunca voy al cine. Una forma cualquiera de eludir la irrealidad de las cosas. No respondo al teléfono, apenas al correo, siempre pensando que le estoy hablando a un pozo sin fondo, como cuando de paseo por Barcelona tú me hablas y yo te escucho lejos, no sé si abajo o arriba pero seguro perdido entre corrientes. Esas corrientes que como la ropa de invierno van cubriendo y descubriendo la carne viva de la ciudad. Me refiero al tráfico y a los aviones, a los semáforos cambiando de color, a los olores de hamburguesa y de kebab, a la música estridente de los coches, al frío o al calor o a la mano que me tiendes distraída o algún recuerdo encontrado en las baldosas o algún turista que me apunta con la cámara mientras levanto las manos en señal de rendición y las llevo a cabeza y me pongo contra la pared y escucho como te ríes y en un disparo por la espalda me devuelves a la cancha, al círculo inicial, al lugar de los retornos, allí donde de cerca te vuelvo a escuchar.

1 Comments:
me gusta el sentimiento y el ambiente de frio de estas palabras... saludos desde tijuana BC mexico!
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