lunes, marzo 13, 2006

(miénteme lindo)

Cuando acabó de contar, todo el mundo permaneció atento, todo el mundo quería más. El tipo, recostado en un sillón bebía recreándose en el trago, ausente por completo, como si no hubiera sido él quien apenas segundos antes nos había cautivado con su historia. Al volverse de nuevo hacia nosotros, alguien se atrevió a balbucear: ¿De veras?

-Tal vez la historia no sea cierta - dijo él - pero me gusta tanto contarla...