short wave
Súbitamente, no importa qué estés haciendo, irrumpe el sonido familiar de una enorme radio de bujías sintonizando ninguna emisora en onda corta. Los pitidos, los zumbidos, el crujido de la estática, los ecos en código morse, todo fluctúa como producto de una orquesta enloquecida. En ellos, como solías hacer de niño, reconoces los mensajes del abismo, transmisiones en códigos estrafalarios de las luchas de robots y las invasiones alienígenas, de los secretos compartidos por espías de potencias enemigas, de las tormentas solares, del nacimiento, estallido y muerte de miríadas de estrellas. Ecos de tu flujo interior, de tus mareas, de tu furia y tus remansos. Conciliado con algo, cierras los ojos. No moverás el dial. Ninguna lengua conocida tiene nada que añadir.

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