miércoles, febrero 01, 2006

Rojos (lo que pienso del Estatut y nadie se atrevió a preguntarme)

Los rojos son gente agradable. Se paran en las bocas del metro y te llaman compañero, te tienden un ejemplar de prensa alternativa y te piden amablemente que colabores con la causa. A veces les digo que sí. A veces les digo que no. Según el día. Cuando les digo que no lo hago con media sonrisa condescendiente, que seguro malinterpretan. Cuando les digo que no quiero decir dejaos de historias y vamos ya mismo a las fábricas, a colectivizar, poner el mundo patas arriba y desmandarnos un poquito con lo de la justicia revolucionaria. Léase: esos días estoy especialmente de mala leche y lo que me apetece es romper y asesinar. Pero soy muy rojo y muy agradable y tengo un pacto con mi estómago y me bajo por las escaleras y me pierdo en la línea verde y trabajo y cobro y me entretengo y me pudro y me contengo. Pero esos días no son los peores. Mi ciclotimia me traiciona a veces y les digo que sí, y les echo dos monedas y me llevo a casa su engendro, con la esperanza de encontrar en los rojeras un amago de inteligencia, espíritu crítico, de vuelta de tuerca, porque en el fondo los creo más honestos, porque en el fondo no quiero creerme que todos ellos pertenezcan a la misma podrida mierda. Y supongo que es así y supongo que no es así y a menudo lo que me llevo es una decepcionante colección de lugares comunes escritos con la edición escolar del diccionario leninista o bakuninista o marxista o engelista o troskista o proudhonista o durrutista o castrista o maoista o extraviadamente seudoorientalista. Escasos destellos de inteligencia chapoteando pesadamente en un fondo de polvo y brea. Y lo sé. El mundo entero es así, ¿porqué íbamos a ser distintos? El mundo entero está extraviado en su pacto estomacal y aturdido y perdido y asustado y nadie quiere ser un jodido proletario porque eso es chungo colega y yo tengo que pagar la casa y tengo estatus y los parias de la tierra, en fin, los parias de la tierra pueden cubrirse desde mi posición colocando la mano a 15cm del rostro y cubriendo el campo visual, al fin y al cabo ¿no es así como de niños jugábamos a ser más grandes que el sol?
El problema es que los parias somos yo. El problema es que nos tienen tan metidos en su debate que incluso para huir elegimos la autopista. El problema es que no sé decir que no a los rojos que me venden su prensa alternativa en un sábado de café con leche y sigo pensando que a lo mejor será distinto y a lo mejor será posible y que vaya usted a saber, si hay más gente que no se cree ni media de toda esta puta mascarada tal vez cambiar sea factible. Eso quiero creer. Eso quiero encontrar. Alguien con cerebro y ojos y con fuerza y con ideas para llorar amargamente en su regazo por la infinita vanidad de todo. Compré ese diario ese sábado y dejé mis datos para la suscripción y periódicamente un buen chaval me va llamando, como si se tratara de mi menstruación, y me pregunta que qué tal. ¿Qué tal? Chico, estamos perdidos. Las portadas son las mismas que en el Mundo, las opiniones no van mucho más allá. Nos creemos a pies juntillas todas sus cortinas de humo, no cuestionamos ni siquiera el paisaje que debemos describir, estoy hablando, compañero leninista, de la ley del tabaco, del problema vasco y del estatut. De los papeles de Salamanca. Nada más ha importado en este país durante el último año. Nadie más ha buscado nada. Hay infartos, deserciones, tensiones, manifestaciones, peleas, rituales, casamientos, desencuentros… ¿Pero alguien cree de verdad que existe tal cosa como el tripartit? ¿Pero alguien cree de verdad que se están repartiendo algo? Y los rojos esgrimen el viejo argumento de la internacional, el viejo eslogan de uníos hermanos proletarios. Francamente bonita, España me importa un bledo. ¿Cataluña? Defínanmela. El debate, y esto es todo lo que voy a decir al respecto, por no caer en la misma rueda y volver a mirar a lo que importa, es una mascarada. Catalanets definiendo un pais que ya no existe. No existe la Catalunya cristana de Mas, no existe el cinturón rojo de Maragall, no existen els Paisos Catalans, ni la España del Capitán Trueno y del Guerrero del Antifaz. Tengo facturas para cubrir el Camino de Santiago, por si algún archivero se interesa: las tengo en catalán, castellano y en inglés. Tengo papeles comunistoides y libertoides. Lo digo por si algún archivero se interesa. En Salamanca, Barcelona, Madrid o Reus. Tengo la sospecha de que mis lágrimas las provoca tanto humo. Estamos hablando de ejercer solidaridad con las migajas de los impuestos arrancados al mayor flujo de capital que se recuerda en estos lares. Estamos hablando de solidaridad en un país que se enriquece con la mano de obra esclava. Estamos hablando de nación en un país que ya no existe. Barcelona no es catalana ni cristiana. O sí. Pero no sólo es eso y si no cruzamos la Diagonal camino monte Barcelona no es eso en absoluto. Cataluña no es catalana ni cristiana. O no sólo eso, y si no nos alejamos 80km de la línea de la costa Cataluña no es eso en absoluto. Que alguien me explique qué cosa una nación. Que me lo expliquen porque yo veo el mundo de individuos y hay conceptos que me parecen identidades acomodaticias pret a porter. Quiero decir, si no sé lo que yo soy diremos que soy catalanet, si no sé lo que yo soy diremos que Santiago y cierra España, si no sé lo que yo soy diremos que. Estamos hablando de estatut y Convergència lo vende, me temo, a cambio de mantener una ley electoral basada en territorios, y no en votantes. Estamos hablando de estatut y Carod espera, me temo, a salir el último en la foto, como un Cristo sacrificado, con su mohín-oliendo-mierda, y gritando volveré. Estamos hablando de estatut y Acebes me parece el único honesto en esta historia, el único capaz de chapotear en el estercolero y regodearse en el olor. Los rojillos son tan blandos que necesitan explicación, Acebes no. Soy un facha un mentiroso un amoral y un zafio, y me gusto, ¿alguna pregutna más? Estamos discutiendo por si España se desmiembra cuando sabemos que no es cierto porque en el fondo, ay, nos queremos y en esta historia sin entendimientos tenemos un sexo que nos cunde. Y además. Francamente bonita, España me importa un carajo. Estamos discutiendo por parcelas de poder y me parece recordar que en estos tiempos el poder, el verdadero poder, las estructuras insalvables que ningún gobierno puede ignorar salvo pena de apestado, es un poder transcontinental. A nadie le importan los sentimientos de dos pequeños gobiernos en este mundo de locos. Estamos discutiendo por el poder de sus estómagos. Estamos discutiendo por nada, por una milmillonésima parte de las acciones de paranoia universal SA. Uníos hermanos proletarios. Si alguien cree todavía en el mundo tal y como lo conocemos que me llame. Quiero saberlo. Quiero conocerlo. Quiero llorar amargamente en su regazo. La verdadera unión de los rojillos debe prescindir de los gobiernos (risas enlatadas, coros asombrados, llantos, llantos y más llantos). Debemos ser más listos y cabrones. Debemos unirnos de uno en uno. Debemos, para empezar (porque amigos, estamos todavía caminando hacia el comienzo) aprender a distinguirlos tras el humo. Que nadie se fíe de nadie. Pensar como cabrones y actuar como los santos. No somos puros ni lo prentendemos. Rebajemos las pretensiones en el pacto con nuestro estómago, dispongámonos a pelear. No nos fiemos de Lenin, ni de Mao, ni de Bakunin, ni de Durruti, Fidel, Lula, Chavez, Evo y ZP. No nos fiemos de nada. Vivamos de acuerdo con nuestros ojos. Dispongámonos a pensar. Esto no es una arenga. Que nadie se fíe de mí. Todo es vanidad y persecución del viento.

4 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Yo soy roja y valenciana. Nunca he pensado ni que el valenciano sea catalán ni que seamos "els països catalans del sud", pero nadie nos ha preguntado a los valencianos( y mallorquines) que pensamos al respecto. BAsta ya de hablar de nosotros como si estuvieramos de acuerdo! BAsta ya del estatut! Al menos yo, estoy hasta los mismisimos de que no se hable de otra cosa. Si quieren la independencia, que se independicen (cosa que saben que no les conviene) pero que dejen en paz a España y al País Valencià.
Un saludo.

11:00 a. m.  
Blogger (+ip) said...

Buenas. Comparto tu lamento compartido.
Es que definitivamente, ponerle nombre a las cosas lo jode todo. Y eso lo saben, y lo usan (generalmente para joder) Qué cosa son els paisos catalans? Sólo basta preguntarlo en Vinaros, ni un kilómetro más al sur, al que haga la prueba le queda claro. Lo demás me la trae al pairo. Si el idioma es uno o tres, si Carod es un topo de Bin Laden, si Acebes se lo monta con Rajoy, si a la Espe le pone cachonda el Puigcercós... el Warner Park, Terra Mítica, el estatut, Port Aventura o Disneyland: me parecen todos la misma mierda.
Que dios te oiga, y que se procuren la independencia, pero si es posible que no sea en Barcelona, en aguas internacionales si puede ser...
saludos

9:05 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Sin duda alguna, cada uno vive un determinado mundo.
Entre teorías de algunos basan los sistemas, el rezago nos come las viceras, nos deja sin modernización coherente.
En México, se vive cada triste realidad, en donde los sistemas y leyes parecen burlas.
y sí, lo importante sería vivir nuestra realidad mirando a los ojos, pero es tan dificil, ver a alguien con tanto maquillaje, con fragancias, con ropa que se vuelven barreras.
El sufrimiento de la gente para algunos es ocupada para hacer campañas políticas, y el ser humano en dónde queda.
En qué nos hemos convertido?
Tal vez es que vemos tanto, que nos hemos dejado como pinturas, sólo para observar, sin ser tratadas, sin ser análizadas, no se actua.
Maldito conformismo, maldito miedo de tener ojos de águila.
Así la libertad siempre estará lejos ....

6:31 a. m.  
Blogger (+ip) said...

la pobreza es una especie protegida, el sistema entero depende de su perpetuación. eso es así en México y lo es en Barcelona y lo es en todo el puto globo. si alguien sigue creyendo que esto es democracia, insisto, quiero conocerlo.

recuento de mi edificio, de los bares bajo mi casa, de la plaza donde se estrenan con la maría todos los niños: el 75% de mis vecinos nunca podrán votar, vivirán del subempleo que yo no acepto porque mira, nací por aquí cerca.

por eso cuando me hablan de nación española y nación catalana y lo hacen prescindiendo de la realidad me acuerdo de esto que escribió Mariel Aray y ya colgué en el blog:

"No es casualidad que la ley de extranjería (presuntamente, la gran y única culpable de los males de las personas migradas) dedique el 87% de su articulado normativo a definir y regular la situación de las personas como trabajadores. No es casualidad que el sistema para canalizar la mano de obra extranjera se realice mediante contingentes anuales que se distribuyen territorialmente y en función de la "demanda" de trabajadores y trabajadoras que hacen las empresas instaladas en estos territorios.
Las personas migradas son mercancías y/o, en todo caso, bienes fungibles en función de su producción. En la política de inmigración queda bien plasmado el papel de mercancía utilizable: una vez cumplida su función de producción como pieza en el engranaje pueden retornarse a su país de orígen."

y como no solo las personas migradas son bienes fungibles intento mantenerme en forma para ser útil a la máquina y no ser desechado, porque quedar afuera, tovarich, se me antoja muy muy muy peludo...

8:51 p. m.  

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