miércoles, febrero 22, 2006

ganas de afeitarme la cabeza

Definitivamente abandonaste la investigación. Las averías se han vuelto el nuevo estándar de funcionamiento y no sabrías reconocer el sonido de un motor cuando arranca a la primera. Un teléfono te despertó en plena siesta, tú no supiste qué decir porque no sabías apenas quien eras. Por defecto, como siempre, dijiste que sí. Por defecto, como siempre, fingirás que te olvidaste y harás lo que te parezca. Sigues teniendo frío. Hablas, escribes y te comportas como un autista hermético. Es así la mayor parte del tiempo. Han llegado las tormentas. Piensas que debe llover hasta que el agua cubra el Tibidabo. Por si acaso, Noé, ten la bondad de aparcar por aquí cerca.