Laberintos
Si su pelo no oliese tan bien, nada habría pasado. Pero su pelo olía a tabaco, y yo había dejado de fumar un año antes, lo que, desdichadamente, me había devuelto el olfato, y sus piernas eran demasiado largas como para no reparar en ellas.
—Ven aquí –me dijo.
Y yo fui. Claro que fui.
Begoña Paz
A Ferida
Edicions Xerais de Galicia, 2004
—Ven aquí –me dijo.
Y yo fui. Claro que fui.
Begoña Paz
A Ferida
Edicions Xerais de Galicia, 2004

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