martes, diciembre 13, 2005

cuentos de hadas

Arkansas, París, Moscú. Una mujer en Arkansas roció a su marido con nafta mientras dormía y le prendió fuego, pero antes tuvo la precaución de atarlo a la cama para que no incendiara la casa con su cuerpo en llamas. Steve amaba esa lógica de los pequeños detalles.
Una mujer que vive varios años con un hombre acumula la suficiente cantidad de razones como para atarlo a la cama y prenderle fuego. Los maridos, en Arkansas, deben ser ejecutados por el modo autocomplaciente con que someten y avasallan a sus cónyuges. Repiten con las mujeres el mismo trato que usan con sus obreros, empleados, sirvientes, subordinados o inferiores de cualquier condición. El carácter natural de ese sometimiento sólo puede ser alterado con un acto de violencia. Por lo tanto los crímenes pasionales cometidos por mujeres son una versión concentrada del ansia de libertad que late sofocada en los oprimidos de cualquier sociedad. Estos asesinatos femeninos son la realización de las esperanzas secretas de miles de personas.
El matrimonio es una institución criminal, dijo después. Una institución pensada para que con sus lazos se ahorque uno de los cónyuges. Ese es el sentido de la sentencia: hasta que la muerte nos separe. El crimen femenino es su resultado lógico. Las suicidas como Madame Bovary o Ana Karenina, dijo Steve, son utopías masculinas. Proyecciones invertidas del terror que les provoca a los hombres captar la mirada asesina de sus mujeres. ¡Entonces las convierten en suicidas! Esas historias son cuentos de hadas para varones, fábulas tranquilizadoras, parábolas con moraleja. Cuentos contados entre hombres en la intimidad del vagón de fumar del expreso París-Moscú.
Habría que imaginar, en cambio, dijo Steve, a Madame Bovary como Raskolnikov para que las cosas mejoraran. La heroína es un criminal. Pero esos son los cuentos que se cuentan las mujeres en la intimidad de un coche cama en el expreso Moscú-París.
Un tren en la inmensidad de la noche.

Ricardo Piglia
Prisión perpetua



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Data from women presenting to our ED with violence-related injuries from January 1st, 2002 to December 31st, 2004 were included (...) A total of 909 episodes were included. Their mean age was 36.2 years (95% IC 35.2-37.2). Domestic violence could be ascertained in 33% of episodes (n=300) with no significant yearly variation. According to the nature of the injuries, 47.5% were contusions, 6.8% wounds, 5.3% fractures and 1.7% sprains. Craneoencephalic traumatisms represented a 15.6% and sexual assault was reported in 2.4% of the set. Only 3.9% of them required hospital admission, 4.2% left the ED refusing medical attention and 1 patient died.

(Violence-related Injuries And Domestic Violence Against Women In An Urban Emergency Department. Masip J., Salazar A., Martinez G., Riera C., Escarrabill J, Corbella X. Hospital Universitari de Bellvitge, L'Hospitalet de Llobregat, SPAIN.)