martes, noviembre 29, 2005

le banlieu

"No es casualidad que la ley de extranjería (presuntamente, la gran y única culpable de los males de las personas migradas) dedique el 87% de su articulado normativo a definir y regular la situación de las personas como trabajadores. No es casualidad que el sistema para canalizar la mano de obra extranjera se realice mediante contingentes anuales que se distribuyen territorialmente y en función de la "demanda" de trabajadores y trabajadoras que hacen las empresas instaladas en estos territorios.
Las personas migradas son mercancías y/o, en todo caso, bienes fungibles en función de su producción. En la política de inmigración queda bien plasmado el papel de mercancía utilizable: una vez cumplida su función de producción como pieza en el engranaje pueden retornarse a su país de orígen."


Migracions: reservat el dret d'admissió
Mariel Aray
http://www.investigaccio.org/barcelona2004/textos/cap10.pdf