miércoles, octubre 12, 2005

rumor de papagayos

En el manicomio vi cowboys y vedettes y viejas con barba y complots y crueldad y tristeza devastada y ternura del más allá y trapecistas y futbolistas famosos y los excesos de las drogas y los excesos de la razón y los árboles y sol y silencio y moscas y orín y olores y edificios modernistas y mujeres encerradas en planetas despoblados y planetas que latían en el interior de esas cabezas y amenazaban estallar, y los días pasaban lentos como eras y todos estaban lejos, como asteroides buscando un infierno, como chatarra estelar o polvo de estrellas, o fuego de estrellas o estrellas incineradas en una urna monumental o estrellas lesionadas con un mal número en el draft, o caras B, o bonus-track, realidades descartadas, cintas que nadie escucha y se catalogan se subastan se venden y se guardan y se pierden y se encuentran y se vuelven a subastar, sujetos de colección, percepciones obsoletas, hipótesis disparatadas, celuloides alucinados esperando la revancha del director’s cut, jarrones y santos y totems y estampas y muebles y botellas y dálmatas de porcelana y cuadros que dan mal fario y demás objetos de mal ver, de mejor apartar, de dejadlo ahí, de no lo tireis porque fue de ella o fue de él o cualquier dia llega de improviso y lo tenemos que devolver por un momento a su lugar. Y allí aprendí a disimular y te cuento esto y lo contrario y las dos cosas a la vez y mil historias y todo en vano y te lo cuento sin pestañear, con una burla en la mirada, tan poco importan las palabras ya.